Normas básicas para el tratamiento de congelaciones por personal no sanitario

Prevención

  • No existe ningún fármaco que ayude con evidencia a la prevención de las amputaciones.
  • Luchar contra la deshidratación, el agotamiento y la inmovilización prolongada.
  • Protegerse del frío y la humedad.
  • La altitud (por la hipoxia) aumenta la posibilidad de congelaciones.
  • Elegir la ropa adecuada para la actividad. Botas, guantes o arnés que no aprieten demasiado.
  • Planificar la actividad de acuerdo con la meteorología, exigencia física de la actividad y exigencia técnica.
  • Evitar el alcohol, el tabaco y las drogas.
  • Atención a los factores predisponentes como congelaciones anteriores, diabetes, Enfermedad de Raynaud, medicación con neurolépticos.

Medidas Generales

  •  Aislarse del frío.
  • Hidratar adecuadamente bebiendo abundantes líquidos orales. Calientes en el caso de coexistir hipotermia.
  • Si se acompañara de agotamiento tratarlo inicialmente con bebidas calientes, azucaradas y/o energéticas. Cuando estuviera en condiciones de comer, alimentar por vía oral.
  • Tratar los posibles traumatismos y lesiones acompañantes.
  • Si se considera necesario, contactar con la Unidad de Congelaciones y Patologías de Montaña del Hospital General “San Jorge” de Huesca: ucongelacioneshsj@salud.aragon.es.

Pautas básicas del recalentamiento (Figura 1)

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Figura 1

  • No iniciar el recalentamiento si existe la posibilidad de nueva congelación. El proceso congelación-recalentamiento-congelación tiene unas consecuencias muy nefastas.
  • Calentar por primera vez la parte afectada hasta intentar que recupere la misma temperatura o coloración que el resto del cuerpo (una hora).
  • La temperatura del agua para recalentar deberá estar entre 38ºC-39ºC.
  • Ir añadiendo agua para mantener temperatura.
  • Si se dispone, añadir al agua algún antiséptico como la Povidona Yodada Betadine® – Si se dispone, administrar oxígeno dentro del agua a 2 lpm para conseguir “baños de torbellino” y favorecer la asepsia y el desbridamiento fisiológicos de las heridas.
  • Continuar después con más baños de recalentamiento de unos 20 minutos de duración a una frecuencia de dos a tres al día.
  • Aprovechar los baños de recalentamiento para iniciar la rehabilitación de las posibles secuelas (dedos en garra”) moviendo los dedos de las manos y/o de los pies.
  • A partir de las congelaciones de 2º grado, el recalentamiento favorece la aparición de las ampollas.
  • Si el recalentamiento resultara doloroso (lo más habitual), tomar algún analgésic.
  • Advertencia: La recuperación de la sensibilidad después del recalentamiento indica buen pronóstico. Si después del recalentamiento persiste la cianosis (coloración azulada) y/o color grisáceo y/o falta de temperatura y/o hipoanestesia o falta de sensibilidad y/o lesiones ampollosas (serosas o hemorrágicas, especialmente estas últimas), el pronóstico no es bueno y podría dar lugar a necesidad de amputaciones (Figura 2 a Figura 5). Cuanta más es la extensión de las lesiones de los dedos (de las manos o los de los pies), partiendo de la falange distal (pulpejo del dedo) hasta la proximal (la parte que contacta con la palma de la mano o pié), el pronóstico es cada vez peor y la necesidad de amputación más grande. En estos casos habría que proceder a la evacuación del accidentado y traslado hacia un centro especializado.
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Figura 2. Eritema tras el recalentamiento. Buen pronóstico. Cura sin secuelas

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Figura 3. Afectación falange distal. Posibilidad de pequeña amputación.

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Figura 4. Afectación falanges media y distal. Importante posibilidad de amputación más amplia.

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Figura 5. Afectación hasta la palma de la mano. Mucha posibilidad de gran amputación.

Cuidado de las heridas

  • Una vez finalizada la sesión de recalentamiento debe secarse cuidadosamente las zonas afectadas y pincelarse con Povidona Yodada (Betadine®).
  • Mantener siempre la asepsia.
  • Aplicar una gasa no adherente como primera capa de apósito.
  • Colocar apósitos independientes para cada dedo afectado.
  • Cualquier tipo de pomada debe evitarse por la posibilidad de producir una maceración de las zonas lesionadas.
  • No aplicar vendajes muy oclusivos ni que compriman.

Cuidado de las ampollas (Figura 6)

  • No hay un consenso claro sobre el cuidado de las ampollas inducidas por congelación. Para algunos autores el alto contenido de mediadores inflamatorios en el líquido de las ampollas indica que debe ser drenado. Otros autores tienen un enfoque más conservador.
  • En un medio donde se pueda garantizar la asepsia, lo razonable es drenar y desbridar las grandes ampollas serosas no hemorrágicas que pueden entorpecer la circulación y que afectan a las articulaciones. Una forma práctica de drenaje es coser la ampolla con un hilo.
  • Las ampollas hemorrágicas de tamaño importante deben drenarse por aspiración sin necesidad de desbridar. Las ampollas hemorrágicas reflejan un daño más significativo de la microcirculación.
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Figura 6. Ampolla serosa y ampolla hemorrágica.

Medicación (si disponible)

  • Aspirina 250 mgr en la comida durante al menos 10 días. Consultar continuidad.
  • Protector gástrico tipo Omeprazol una o dos veces al día.
  • Pentoxifilina (Hemovas®) 400 mg. tres veces al día durante al menos 10 días. Consultar continuidad.
  • El vasodilatador tradicionalmente indicado ha sido siempre el Buflomedilo (Lofton®), pero como últimamente ha sido retirada su comercialización en España se sutituye por la Pentoxifilina.
  • Si dolor tomar la analgesia adecuada tipo Nolotil®, Paracetamol, Tramadol, etc.
  • Estos cuatro productos enumerados pueden iniciarse con el recalentamiento.
  • Para evitar la inflamación tomar Ibuprofeno 600 mg tres veces al día y siempre después de comer algo, como medida de protección gástrica.
  • Si existe peligro de infección de las ampollas y lesiones comenzar con antibiótico como Amoxicilina / Clavulánico (tipo Augementine®), mínimo 500 mgr tres veces al día.

Nota: Para administrar esta medicación por personal no sanitario, debería consultarse previamente con algún médico experto en congelaciones u otro médico con conocimientos sobre esto fármacos. Esta medicación debería formar parte del botiquín cuando se viaje a lugares o montañas con posibilidades de riesgo de congelación, como también la Povidona Yodada (Betadine®).