Eus

Mari, Anbotoko Dama

Nuestros antepasados creían que era la tierra la madre de la naturaleza la madre del sol y la luna. De ella salían y a ella volvían una y otra vez y día tras día. En la mitología vasca es Mari la personificación de la tierra. A ella se le deben los montes, los ríos, pastos y bosques; y todo los seres vivientes que en ellos habitamos. Cuida de las cosechas y rebaños y premia el bien y castiga el mal.

Antiguamente se le rendía culto en estos parajes, mediante una serie de costumbres que o bien han desaparecido o bien han quedado ocultas bajo las posteriores creencias cristianas. Sin embargo, tanto Anboto como Urkiola sigue siendo un lugar respetado por los habitantes, pastores, montañeros que, al margen de sus creencias, siguen mirando con admiración a este paraje montañero.

Según cuentan en la comarca de Durangaldea, cambia de Morada cada 7 años (de Anboto a Oiz y de Oiz a Mugarra) y cuando esto ocurre una fogosa nube cubre el cielo. Hay quien al ver una estrella fugaz en esta zona sigue diciendo: “Hor doa Anbotoko Mari” (Ahí va la dama de Anboto).

Marijen kobia, la cueva de Mari

Desde tiempos remotos los habitantes de los valles cercanos han dirigido sus miradas hacia Anboto. Allí se encuentra una de las moradas de Mari, Marijen kobia, una gran cavidad abierta en la cara E de esta mítica montaña. Presenta una gran boca, estrecha y larga, a la que se accede por un exigente sendero para montañeros experimentados, ya que cuenta con continuas y numerosas trepadas y una vertiginosa caída. Cuando Mari se encuentra en su cueva de Anboto, una densa nube cubre la cima. Se trata de una cavidad de cerca de 1,5 Km de longitud, con una caída de 200 m.

Según viejas tradiciones cuando se visita la morada de Mari, hay que salir según se ha entrado, en ningún caso dando la espalda Mari, ni puede uno sentarse ante su presencia y hay que dirigirse a Mari en hika.Y es que es este un lugar mágico, que sigue despertando miedos y evociones.

Localización: Alto de Urkiola
Municipio: Atxondo
Tipología: Habitación