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Baltzola, algo más que una cueva

Historia y mitología se mezclan en muchas de las cavidades de nuestro territorio. Pero quizás es en Baltzola donde esta combinación alcanza su punto más notable. Y es que es Baltzola mucho más que una gran cueva. En su interior ha sabido conservar parte de nuestro pasado, algunos párrafos de nuestra prehistoria y unas cuantas leyendas que nos han mostrado en qué consistían las viejas creencias de nuestros antepasados.

Ubicada en el barranco de Kobalde, la cueva está formada por una enorme sala a la que se puede acceder por una gran boca, orientada al E , de unos 50 m de ancho por 35 de alto. A demás de esta Baltzola cuenta con otras dos entradas, una de ellas orientada al S y que da acceso a la misma sala y otra en la zona O, a donde accedemos por el camino que pasa bajo el arco de Jentilzubi, siguiendo siempre de frente. La gran sala cuenta con una serie de vías acondicionadas para la escalada.

Resultado de las numerosas catas y prospecciones (Jaggor 1866, Galver 1913, Barandiaran 1932) llevadas a cabo en el interior de la cueva tenemos una serie de elementos formado por lascas, puntas cuchillos, cerámica basta, raspadores… de hace unos 10.000 años. Posterior es la necrópolis excavada en una repisa de la gran sala por el Seminario de Arquelogía de la Universidad de Deusto en 1980, donde los restos humanos sus ajuares encontrados nos dan una cronología de Eneolítico o Edad del Cobre (hace unos 5000 años).

Un cueva mitológica

Cuentan que en las entrañas de la cueva de Baltzola habita uno de los personales de nuestra mitología: Sugaar o Sugoi, que es como se le denomina en la zona de Arratia. Se trata de un numen con forma de gran serpiente, al que se le relaciona con Mari, diosa de la naturaleza. Cuando ambos se juntan una fuerte tormenta se desata en el entorno. A demás de las cercanas cuevas de Jentilkoba en Mugarra y Marizulo en Anboto, es esta de Baltzola otras de las moradas de Mari.

Los relatos populares también hablan de lamias en la cueva de Baltzola. Algún que otro relato vincula a las lamias con los carboneros que en esta zona de Kobalde se dedicaban a hacer carbón: Un día de tormenta uno de estos jóvenes se resguardó en Baltzola, donde fue recibido por una lamia que le entregó un trozo de carbón que una vez fuera se convirtió en oro.

Localización: Collado de Larrano
Municipio: Dima
Tipología: Yacimiento arqueológico
Cueva de Baltzola