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El mágico entorno de la cueva de San Martín

En el barrio de Aldegoiena, en la ladera SE del monte Untzillatx y a la vera del viejo camino que desde Mañaria ascendía hasta el alto de Urkiola, se encuentra la ermita de San Martín. Viejos castaños, míticas cavidades y algunos elementos cuyo origen es aún hoy un gran misterio componen este mágico lugar, donde las viejas leyendas paganas se mezclan con las nuevas creencias cristianas.

Estuvo bajo la advocación de los santos Emeterio y Celedonio, dos santos vinculados a la ruta jacobea, cuyas imágenes aún se conservan en el interior del actual templo. Pero hace ya tiempo que está dedicada a San Martín, a quien consideran en la comarca protector de las cabras. Los pastores acudían aquí a pedir protección para sus rebaños, ¿pero desde cuándo existía esta costumbre?

Junto a la ermita se encuentra la cueva de San Martin, donde según cuentan habitaban los gentiles. Pero también se hablaba de lamias y de prakagorris. Esta curiosa cavidad cuenta con dos espacios epigeos (formados por el desprendimiento de grandes peñascos) y dos espacios hipogeos cuyo origen es aún un misterio. Grandes bloques de piedra revisten estas cavidades subterráneas en las que encontramos una serie de pinturas rupestres que no existían cuando en 1929 visitó la cueva nuestro ilustre Barandiaran.

Viejas creencias

La tradición oral nos ha legado un rico patrimonio de viejas creencias paganas que en épocas pasadas abundaron en este entorno. Nuestros antepasado creían en Mari, lamias, galtzagorris, gentiles y otros númenes cuyo recuerdo aparece una y otra vez en las inmediaciones de los Montes del Duranguesado... Necesitaban explicar de alguna forma lo que no podían entender que ocurriese de forma natural. Así se creía que los grandes bloques de piedra que se desprendían de las paredes del Untzillatx eran obra de gentiles. En el entorno cercano a la ermita de San Martin existen unos grandes pedruscos circulares (jentilarriak) que la mente popular asignó a los gentiles, que según decían tenían la costumbre de jugar a bolos en este entorno (jentilen bolatokia). Uno de estos viejos relatos aparece en los cuentos de Errose Bustintza, JENTILEN BOLA-LEKUA.

Localización: Collado de Larrano
Municipio: Mañaria
Ermita de San Martín